Tipos
de habilidades sociales
Existen dos tipos de habilidades sociales, unas básicas y otras más complejas, siendo necesario el aprendizaje de las primeras para desarrollar las segundas. Cada situación demandará unas habilidades u otras, dependiendo de las características y dificultad de las mismas.
Diferencia
entre habilidades básicas y complejas
Las
habilidades básicas incluyen saber escuchar y hacer preguntas, dar las gracias,
iniciar y mantener una conversación, presentarse, saber despedirse, hacer
cumplidos, elogiar, etc. Mientras que las habilidades complejas incluyen
conductas como saber disculparse y pedir ayuda, admitir la ignorancia, afrontar
las críticas, convencer a los demás, etc.
Por
otro lado, cuando nos resulta difícil pedir un favor, nos quedamos sin saber
que decir o “cortados”, no somos capaces de comunicar lo que sentimos, nos
resulta complicado realizar actividades sencillas o nos cuesta hacer que nos
entiendan, en ese momento, presentamos una carencia en relación a las
habilidades sociales. Algo que con práctica y motivación, podemos poco a poco
ir evitando.
BENEFICIOS
DE ESTAS HABILIDADES
Muchos de los beneficios de estas habilidades
son obvios para quienes estamos en círculos profesionales, donde las personas
que se comportan apropiadamente son más respetadas y generan mayor confianza.
Se otorga una mayor responsabilidad a quienes demuestran su confiabilidad. Las
personas que expresan su gratitud de manera pertinente son, a su vez,
apreciadas. Finalmente, las personas con frecuencia modelan el respeto que
reciben.
Además, los profesores con frecuencia aprenden
de oportunidades (por ejemplo, las prácticas) que pueden extenderse a los
estudiantes. ¿A quién seleccionamos para estas oportunidades? Si usted es como
nosotros, seleccionará a los estudiantes que son capaces, pero también a
quienes pueden crear una impresión positiva. En consecuencia, los estudiantes
socialmente hábiles están abiertos a experiencias educativas adicionales.
Por otra parte, una carencia de habilidades
sociales puede ser un factor contribuyente al conflicto entre el profesor y el
estudiante. En un estudio, las percepciones de los estudiantes sobre el
comportamiento de los profesores y su propio comportamiento auto-reportado
durante un desacuerdo reflejó la necesidad de mejorar sus habilidades
interpersonales (Tantleff-Dunn, Dunn, & Gokee, 2002). Entender y promover las habilidades sociales
profesionales del estudiante puede ser una manera para prevenir, minimizar y
resolver conflictos.


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